En Colombia, el joven ha ganado trascendencia, como un actor de primer orden social en la violencia generalizada que vive el países. Es así como en los últimos años los medios de comunicación lo ubican en diversos actos delincuenciales y lo ponen en primer plano como el sicario, el guerrillero, el paramilitar, el pandillero.
Con frecuencia, se percibe al joven como el victimario y como tal se le sataniza, olvidando que , dentro de la crisis por la que atraviesa el país , el también es victima. El estigma que señala a los jóvenes como violentos, causa mas estragos que la propia realidad de los grupos juveniles, pues estos, al sentirse asediados por las familias y la sociedad se refugian en su propio mundo que puede volverse hostil, por la gran presión ejercida extremamente. No solamente la falta de oportunidades y la vulnerabilidad en el ejercicio de sus derechos fundamentales pueden contribuir a que algunos de los jóvenes aumenten los hechos de violencia que cotidianamente se viven en el país. La intolerancia o no aceptación de sus ideas , aspiraciones, sentimientos , gustos musicales, formas de vestir, modas y de otras de sus excentricidades, por parte de los adultos ,puede contribuir a generar resentimiento y conflictos innecesarios.
Es la fuerza incontenible del joven la que da mayor intensidad a los conflictos y , aunque la fidelidad a sus ideas se defiende como en ningún otro momento de la vida ,si se le ejercita en la practica de la tolerancia , seguramente estaremos formando nuevas generaciones con mayores esperanzas y creatividad, frente al presente y al futuro.
lunes, 5 de noviembre de 2007
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